Mitos del mercado
Ahora que hemos entrado en el mes de mayo, es inevitable reencontrarnos con la sabiduría bolsera en forma de proverbio popular anónimo con rima en pareado, i.e. refrán. “Sell in May and go away” (vende en mayo y lárgate), casi todos lo hemos oído alguna vez, a menudo acompañado de una estadística más o menos representativa de lo bien que le hubiera ido al inversor que hubiese seguido esta táctica. Pero no es el único, hay muchos más mitos o anécdotas del mercado… aquí van unos cuantos:
- El efecto Halloween: es el mismo que el mencionado “vende en mayo”, puntualizando que es por Halloween (1 de Noviembre) cuando se debe volver al mercado.
- El efecto enero: la bolsa sube en Enero, especialmente las “small caps” o valores de pequeña capitalización.
- El efecto septiembre: En Septiembre los gestores vuelven de vacaciones y ocurren cosas negativas en el mercado.
- El efecto fin de semana: La bolsa sube los viernes y baja los lunes, como reflejo de los ánimos de los inversores.
- El efecto Super Bowl: Si gana un equipo de la The American Football Conference (AFC) la bolsa irá mal, y si gana uno de la National Football Conference (NFC) la bolsa irá bien.
- El efecto republicano: La bolsa va mejor si hay un republicano en la Casa Blanca.
- El efecto año presidencial: La bolsa sube en el tercer año presidencial, y también va bien en el cuarto.
- El efecto 5: Sin caer en chistes fáciles, la bolsa siempre sube en los años que terminan en 5.
Seguro que me dejo alguno en el teclado. Imaginad que actuamos en relación a todos estos mitos. Nuestra estrategia sería comprar acciones el 1 de Noviembre de un año acabado en 5 pero sólo si hay un republicano en la Casa Blanca en su tercer o cuarto año presidencial y un equipo de la NFC ha ganado la Super Bowl. Si es que existe algún año en el que se den estas circunstancias, luego tendríamos que asegurarnos el estar metidos en pequeños valores para el mes de enero y en ponernos cortos los lunes y largos los viernes. Casi nada.
Lo más curioso es que muchos de estos mitos están comprobados… históricamente. La mayoría tienen, o al menos han tenido, su por qué… en el pasado.
Por ejemplo, el efecto de los pequeños valores en enero tendría mucho que ver con gestores vendiendo sus pequeños valores en Diciembre (para presentar unas carteras más sólidas a ojos de sus inversores) y recomprando en Enero. Sin embargo, entre 1995 y 2002, el Russell 2000 sólo a podido con el Russell 1000 en tres ocasiones, siendo la diferencia media entre los dos de un mero 0.34%. Y es que es posible que cuando determinados conocimientos pasan de los profesionales de élite a la gran masa social, pierden todo su valor.
Y volviendo al“vende en mayo”, puede que interese saber que históricamente el mes de mayor revalorización para importantes índices como el S&P 500 ha sido Julio, así que si vendes en mayo, te pierdes el “mejor” mes. El hecho de que algunas estadísticas indiquen que hubiera resultado rentable salir en mayo y entrar en noviembre se debe a que la estadística hace la media entre los muchos años de subida moderada y los pocos años de fuertes caídas, sobre todo allá por los 70 cuando se desplomó el mercado. Pero en líneas generales, creo que basta con decir que si hubiéramos puesto 100 dólares en la bolsa americana (S&P 500) en Enero de 1926 y nunca les hubiéramos movido, ahora tendríamos unos 250,000 dólares; mientras que si hubiéramos vendido todos los meses de mayo para entrar en noviembre (poniendo mientras nuestro dinero en letras del tesoro a un mes) tendríamos 65,000 dólares. Cuatro veces menos, y sin contar comisiones de compra-venta.
Visto lo visto, yo creo que a los que no tenemos mucho capital nos conviene elegir bien nuestras inversiones para luego no tener que moverlas demasiado. Por supuesto, de vez en cuando toca vender, pero es recomendable actuar desde un punto de vista reflexivo y no en ase a mitos del mercado que es muy probablemente sean una casualidad -y no causalidad- estadística del pasado (que son peligrosas… ya escribiré sobre ellas más adelante). De este modo, cada vez que estemos tentados a hacer “market timing” debido a uno de estos mitos, nos hará bien pensar en el inversor que lleva perdiéndose todos los veranos desde 1926…