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Facebook en español

Facebook Inc., la dueña de la segunda red social más popular del ciberespacio, va a ofrecer traducciones de su portal electrónico al español, francés y alemán para finales de marzo, según comunicó ayer la compañía con sede en la ciudad californiana de Palo Alto.

Además, siguiendo con la filosofía de la web 2.0, los usuarios podrán votar sobre la calidad de las traducciones, por lo que me temo que pronto surgirán los debates entre cual de los “españoles” hablados por todo el mundo será considerado el correcto. En este sentido, supongo que será importante el número de usuarios de Facebook en cada uno de los países hispanohablantes. Este sería el podio de honor:

1. Colombia: 488.520 usuarios
2. México: 435.780 usuarios
3. España: 223.380 usuarios

El sitio se está expandiendo internacionalmente al arrebatarle cuota de mercado a su principal rival, MySpace Inc., propiedad de News Corp. El número de nuevos usuarios de Facebook se multiplicó por más de cuatro el mes pasado, llegando a los 97,8 millones en régimen interanual. Mientras tanto, la audiencia de MySpace creció tan sólo un 19 por ciento hasta 107,2 millones, según la firma de estudios comerciales ComScore Inc.

Facebook anunció en octubre que planeaba aumentar sus empleados a más del doble hasta 700 en los próximos 12 meses para poder crear nuevos servicios y obtener más ingresos publicitarios. Microsoft Corp., el mayor fabricante de programas informáticos del mundo, pagó US$240 millones por una participación de un 1,6 por ciento en la compañía ese mes.

La red social, creada originalmente para estudiantes universitarios, aumentó su público atrayendo estudiantes de secundaria y personas de mayor edad, y agregando juegos y otros elementos. Llama la atención el porcentaje de mujeres registradas, que en la mayoría de los países supera el 60% y en algunos casos el 70%.

Veremos si finalmente Facebook desarrolla todo su potencial de crecimiento e ingresos publicitarios implícito en su valoración de más de 10.000 millones de euros por parte Microsoft. De momento parece ir por buen camino.


Análisis Técnico

Los analistas técnicos son en mi opinión los astrólogos del mercado. Salen de vez en cuando en los periódicos y ocasionalmente en la televisión, pero donde realmente son los reyes es en internet. Unos suenan mejor y otros peor, unos lo hacen gratis y otros cobran 30 euros. A mi a veces me gusta entretenerme leyendo a los que suenan bien y lo hacen gratis, pero en cuestión de credibilidad salen todos muy mal parados: les doy entre muy poca y nula.

Los chartistas creen que se pueden establecer determinados patrones en los gráficos, y por lo tanto predecir futuros movimientos del precio. Cogen el gráfico, dibujan unas cuantas líneas por aquí y por allá, conectan máximos y mínimos, echan un vistazo al volumen y ya tienen el análisis hecho aunque no tengan ni idea sobre el mercado en el que vayan a operar. Es lo bonito del chartismo, no hay necesidad ninguna de echar un ojo a los fundamentales.

Cada analista técnico tiene su propia variación del método, su propio “sistema”, normalmente basado en la creencia de algún gurú de hace años, o también en su propia apreciación del histórico de los mercados (es una pena que la mayoría de estas pautas formadas en el pasado tuvieran lugar de manera accidental, y no suelan cumplirse en el futuro). Además, usan una jerga que parece la mar de científica, algo que siempre ayuda a convencer. Resistencias, soportes, hombros, ondas, bandas, medias móviles, consolidaciones, estocásticos, SARs, RSIs, pivots… un sin fin de términos que transmiten al no iniciado la profundidad y complejidad del sistema.

En mi cruzada para no perder dinero en bolsa me he encontrado una y otra vez con esta metodología, pero el análisis técnico nunca ha pasado de ser una mera distracción en mi historial como inversor. No voy a mentir, de vez en cuando me gusta echar un ojo a los gráficos en cuanto me parecen interesantes para tener una idea sobre hacia dónde se mueve el mercado, y sobre cómo reacciona ante determinados sucesos imprevistos. Pero a partir de ahí, hay 3 cosas que tengo bastante claras:

La primera es que las enseñanzas del análisis técnico han sido descartadas por la ciencia económica, que precisamente se dedica a buscar teorías del comportamiento económico humano. La segunda es que el análisis técnico no tiene una base matemática sólida, es más, la mayoría de los analistas técnicos que conozco batallan con un nivel matemático bastante precario. La tercera, y sin duda la más reveladora, es que no conozco ni he oído sobre ningún analista técnico que esté triunfando por la City, y no será porque no hay bonuses millonarios para aquel que demuestre su capacidad. Eso sí, no pierdo la esperanza de que tarde o temprano encontraré a alguno por simple probabilidad.

El único valor que le doy al análisis técnico es que al tener tantos adeptos se haya convertido en una profecía que se autoalimenta, una mentira repetida muchas veces. Si todo el mundo espera que un valor rebote en los 37.42 euros por vete a saber que rayita pasa por allí, es probable que lo acabe haciendo puesto que todos comprarán a ese precio para pillar el comentado rebote. Al que le queden ganas de probar suerte le recomiendo “Análisis Técnico de los Mercados Financieros”, de John J. Murphy.

Para mi el análisis técnico seguirá siendo creencia, azar, fe, suposiciones o como se quiera llamar. Un pasatiempo al que puede acceder todo el mundo con un buen libro y un software relativamente moderno, aunque luego cada uno vea lo que quiere ver. Por cierto, el jueguecito genera un mar de comisiones con sus continuas entradas y salidas… y me han dicho que hay empresas que viven de eso.


Los expertos en bolsa

“Experto” es una de las palabras más comunes en las noticias financieras. “Los expertos dicen que podemos estar ante una corrección”, “los expertos piensan que el mercado esta sobrevalorado”… ¿quiénes son todos estos expertos? Personalmente, me gustaría ver nombres y apellidos, y sobre todo, una lista con todas sus previsiones anteriores incluyendo tanto aciertos como errores.

El mercado es poderoso y batirlo es una tarea tremendamente complicada. La mayoría de los profesionales son incapaces de hacerlo mejor que éste, y no saben por dónde van a ir los tiros. No voy a decir que la gente que trabaja en la City o en Wall Street no tengan ni idea sobre finanzas, porque no sería verdad. Allí hay gente brillante y muy preparada. Pero su dinero viene de comisiones, tasas de gestión, ventas, relaciones con clientes, transacciones… y no precisamente de su capacidad predictiva.

De este modo, a los expertos les interesa transmitir la idea de que los mercados son pronosticables. Sale un tío en la tele diciendo que este valor va a hacer esto y aquello… y joder, parece fácil. Si saliera diciendo que el mercado tiene procesada toda la información y el precio es correcto, el mensaje transmitido sería otro muy distinto, pero casi nunca se da ese caso. Por tanto, siempre encontrarás a expertos diciendo una cosa y a otros diciendo exactamente lo contrario. Piensa lo que te de la gana sobre los mercados, y ten por seguro que encontrarás un experto que sostenga tu misma teoría.

Está muy bien ver a todos esos analistos vomitando sobre la mesa un montón de historietas y números sobre el valor del que están hablando, pero toda esa información vale más bien poco porque con casi toda seguridad ya está reflejada en el precio de la acción. Todos esos datos no mejoran en absoluto su capacidad predictiva. La mayoría de los llamados “expertos” no son más que comentaristas, narradores de partidos que se aventuran a pronosticar un resultado. Es entretenido, pero poco práctico.

Aquí van algunas predicciones típicas de estos iluminados:

“Con el Ibex en movimiento lateral, es probable que se vaya adentrando en la zona de soporte de los 15000, pero si rompe la resistencia de los 15270 se puede ir a buscar nuevos máximos” Es una predicción común sólo apta para expertos: si no baja, subirá, aunque es posible que siga igual.

“Tras las subidas de los últimos días era de esperar una corrección”. Demoledor. Espero que al menos él hubiese vendido el día anterior.

“El mercado ya ha ido demasiado lejos”. Después de decir esto siempre acaba yendo aún más lejos.

“Mayo es un mal mes…”. Entonces, ¿por qué no todo el mundo vende en mayo?

“Este año veremos los 19000”. Seguramente ni el mismo se lo cree. Pero unos cuantos medios se harán eco de su predicción y tendrá sus 15 minutos de fama.

“Aunque actualmente cotiza a 36 euros, creemos que su precio objetivo es de 38”. Son perfectas máquinas de calcular el precio real de una empresa. Eso si, el precio objetivo siempre será poco más arriba o poco más abajo que el precio actual, nada de excentricidades. De este modo, cuando la empresa alcance su precio objetivo, se vuelve a revisar un par de euritos al alza y listo.

“El dólar caerá hasta los 0.71 euros en lo que queda de año para luego recuperarse hasta los 0.86 euros el año que viene”. Hay expertos que son la pura reencarnación de Nostradamus, no contento con predecir el próximo movimiento, predice los dos próximos. Está claro que los mercados no tienen secretos para él.

En resumen: ya sea en foros, blogs, televisión, radio, periódicos o reuniones de trabajo, hay que mantener un sentido crítico sobre cualquier tipo de información financiera. Es fácil no dar credibilidad alguna al calientavalores de turno en el foro de Jazztel, pero no tanto a los super-experto con la boca inflada de datos. Por tanto, siempre viene bien hacerse algunas preguntas sobre él:

-¿Cuál es su experiencia en los mercados?
-¿Cuáles han sido sus aciertos y errores en el pasado?
-¿Está considerando todos los factores en juego? ¿o sólo una cara de la moneda?
-¿Si se está refiriendo a influencias que están presentes desde hace tiempo, porque éstas van a tener un impacto en el precio sólo ahora?
-¿Está hablando “a toro pasado”?(El sídrome: “ya lo decía yo”).
-¿Es posible que tenga algún interés privado en decir lo que está diciendo?

Creo que una de las mejores respuestas que puede dar un verdadero experto es: “no lo se. Por un lado (…) pero por otro (…)”. Con los pros y contras en la mano, nosotros estaremos casi en la misma posición que él para emitir un juicio. Pero claro, hay que tener mucho valor y saber mucho de esto para ser capaz de decir “no lo se” cuando todo el mundo está esperando tu opinión. Además, los que de verdad saben de ésto no se dedican a contar lo que piensan por televisión, les es más rentable ponerlo en práctica.