El mítico George Soros, quien ganó 1.000 millones de dólares apostando contra la libra británica en 1992, cree que una de las consecuencias de la crisis de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos va a ser el fin del estatus del dólar como moneda mundial del desarrollo crediticio.
Según Soros, la crisis que estamos viviendo no tiene como fondo el derrumbe del boom de la vivienda, sino el fin de un periodo de 60 años de constante expansión del crédito basado en el dólar como la moneda de reserva. “Ahora el resto del mundo está cada vez más reticente a acumular dólares,” ha comentado el multimillonario inversor. Nada que nuestzro vecino del quinto no sepa tras las numerosas noticias de abandono de esta moneda, que ha tenido como exponentes mediáticos los casos de la modelo brasileña Gisele Bündchen o el majestuoso Taj Mahal.
La moneda norteamericana cayó un 11% frente al euro y un 13% frente al yen el pasado año, que fue el quinto año a la baja en los últimos 6. La participación del dólar en las reservas globales de divisas cayó a un mínimo sin precedente de 63,8 por ciento en el tercer trimestre, a medida que la demanda de activos estadounidenses menguaba después del colapso del mercado de la vivienda en ese país, según datos del Fondo Monetario Internacional. Tres meses antes representaba el 65 por ciento. Por otro lado, la cuota de euros subió a 26,4 por ciento desde 25,5 por ciento.
¿Es posible que la magia del libre mercado presente desde los años 80 se haya acabado? La raíz del problema es que no se han respetado las reglas del juego del mercado, puesto que cada vez que las cosas se han puesto feas, los gobiernos y las instituciones han intervenido para salvar a los bancos. Este modo de actuar consigue calmar el temporal, pero suscita el riesgo moral: la existencia de un seguro implícito que alienta a las instituciones financieras a no internalizar sus riesgos.
La contracción de los mercados crediticios experimentada desde Agosto del año pasado ha dañado el principal motor de la economía americana. Ayer la Fed llevó a cabo un movimiento de emergencia rebajando en 75 puntos básicos los tipos de interés en un intento de rescatar a los mercados del miedo escénico a que la economía estadounidense entre en recesión. Así que básicamente, la Fed continuó ignorando las lecciones de la historia, y allanando el camino a otras burbujas de precios en el futuro.
De todas formas, la historia también nos ha enseñado que estas operaciones de emergencia nunca acaban de convencer al mercado, por lo que nos parece esperar un duro semestre en renta variable. Si Asia y Europa se contagian de la ralentización de la economía americana, el dólar podrá tomar un poco de aire, pero esto no mejoraría sus perspectivas a largo plazo. Es posible que el dólar ya no sea la moneda que engendre el próximo ciclo alcista, y por consiguiente, la próxima burbuja.
¿Y el final del capitalismo? Ese tiene cuerda para rato, aunque mirando como están las bolsas en los últimos días uno bien pudiera pensar lo contrario. Ciclos que van, ciclos que vienen. Ahora voy a apuntarme un “ya lo dije yo…” por aquel artículo de hace casi un año donde comentaba que el crédito fácil bien podría ser el factor clave que desencadenara la crisis. Pobre de mi. Cuánto hubiera ganado si en vez de conocer cómo… hubiera sabido el cuándo.


