Páginas

Fondos Soberanos

Desde mediados del año pasado, cuando estalló la crisis de las hipotecas subprime, se han sucedido importantes cambios en el mundo financiero, pero quizás uno de los más destacados es el rol preponderante adquirido por los fondos soberanos.

Los fondos soberanos no son más que vehículos de inversión dependientes de los gobiernos de los países emergentes, principalmente los petroleros que, conscientes de que su principal fuente de ingresos tiene fecha de caducidad, realizan compras de todo tipo de activos (acciones, bonos, divisas, propiedades, metales preciosos…) en mercados de todo el mundo.

Además de los países dueños de caudalosos ríos de petrodólares, también se ubican en este rango países con elevados superávit comerciales, como China o Singapur. S. Dhanabalan, el presidente del fondo Temasek -el segundo en orden de importancia de este último país- declaró poseer a finales de marzo un portafolio neto de unos 159.000 millones de dólares a precios de mercado, un valor que supera es producto interior bruto de países como Croacia, Nueva Zelanda o Egipto.

Temasek no se considera a si mismo un fondo soberano, para así evitar cumplir con ciertas normas de transparencia acordadas entre Estados Unidos y otros países para este tipo de fondos. De este modo, pese a su tamaño Tamasek es en ocasiones excluido de los “Super Siete”, el grupo de fondos soveranos más importantes del mundo, que incluiría a los siguientes:

Abu Dhabi Investment Authority, (875.000 millones), The Government Pension Fund of Norway ($350.000 millones); Government of Singapore Investment Corporation ($330.000 millones); Kuwait Investment Authority ($250.000 millones); China Investment Corporation ($200.000 millones), y el Stabilisation Fund of the Russian Federation ($158.000 millones).

A la hora de comprar poco importa si se trata de empresas tecnológicas, bienes raíces o del mundo del espectáculo. Si el potencial rendimiento es interesante, los fondos atacan, si bien siempre lo hacen en proporciones reducidas; generalmente su participación no excede el 5% del capital. De este modo, buscan diversificar inversiones pero no pugnan por un lugar en la mesa de las decisiones. Por lo menos hasta ahora.

No es descabellado que llegado el momento adecuado estos fondos incrementen sus participaciones para tener poder de decisión. El avance de estos fondos soberanos parece ser imparable y es por ello que países como Alemania promulgaron leyes protectivas para sus industrias, buscando evitar la “humillación” que han sufrido otras potencias industriales como Estados Unidos, Suiza o el Reino Unido, que se han visto obligadas a ceder algunos símbolos de poder a un reducido número de países emergentes para evitar una bancarrota general.

Ejemplos evidentes: el Chrysler Building de Nueva York, Merrill Lynch, Citigroup, el banco suizo UBS, la Bolsa de Londres y algunos de hoteles de lujo de París, que pasaron total o parcialmente a manos de inversores árabes, rusos o asiáticos en los últimos tiempos.

En el último año los fondos soberanos inyectaron algo menos de 70.000 millones de dólares, destinados a todo tipo de compañías. Las compras más significativas fueron las realizadas por:

• El Fondo soberano del gobierno de Singapur (GIC) compró el 4% del Citigroup y el 9% del UBS.
• Tamasek, otro fondo de inversión del mismo país, adquirió 10% de las acciones de Merrill Lynch.
• Abu Dhabi compró el 4,9% de Citigroup, el 7% del fondo de inversiones Carlyle (EE.UU.) y el Chrysler Building, en 800 millones de dólares.
• Kuwait Investment Authority (KIO) se quedó con otro 4% de Merrill Lynch y con el edificio de General Motors, por el que pagó $1.900 millones.
• Los fondos de Qatar adquirieron un 20% de la Bolsa de Londres; los Chelsea Barracks, cuarteles históricos de la Corona inglesa; Cegelec, una de las empresas de equipamiento eléctrico más tradicionales de Francia; el Centro Internacional de Conferencias de la avenida Kléber por $675 millones, varios hoteles de cinco estrellas y edificios de departamentos en París.
• El Istithmar World, es un fondo de Dubai compró el 28% de la Bolsa de Londres, el Crown Estate, propiedad de la Corona inglesa y el 20% del Cirque du Soleil
• China compró un 9,9% de Morgan Stanley, 10% del fondo de inversiones Blackstone (EE.UU.) y 2,6% del banco Barclays (GB).

Según Christian Deseglise, responsable mundial de Mercados Emergentes de HSBC, “el protagonismo de los fondos soberanos en la economía global aumentará exponencialmente en los próximos diez años. Mientras hace 15 años los mercados emergentes aportaban sólo el 5% del crecimiento mundial, desde 2005 han concentrado el 50 por ciento”.

“Si no existe recesión en Estados Unidos, es gracias a los mercados emergentes. Casi el 80% del crecimiento de ese país tiene que ver con las exportaciones. La demanda de los mercados emergentes ya es elevada en el consumo final y también en los proyectos de infraestructuras. Hace diez años, estos países representaban el 20% de la economía mundial. Actualmente suponen el 30 por ciento”.

En cuanto al poder financiero de los fondos, Deseglise opina que “han crecido mucho en los últimos años como poder financiero, pero todavía no son los principales actores del planeta. El fenómeno nuevo es que los bancos centrales de varios países como China, Rusia y Brasil están creando fondos soberanos. Están empezando, pero vamos a ver que todos estos fondos van a crecer aún más en los próximos diez años”.

Es indudable que estos fondos representan un importante cambio en el panorama de los mercados financieros, no sólo por la magnitud y rápido crecimiento de su riqueza, sino por el propio significado de este auge. Después de tres decenios de acción política y propaganda a bombo y platillo en los países occidentales – y de parte del FMI y el Banco Mundial- a favor de la liberalización de los mercados, la reducción del papel del Estado y el fomento del sector privado, estamos presenciando ahora un importante e imparable cambio de influencia a favor de las que son, en realidad, entidades de titularidad estatal. También queda desenmascarado el doble discurso de los estados e instituciones que, ahora que el capital extranjero apunta a sus activos, se disponen a cambiar las reglas del juego.

Leave a Reply

 

 

 

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>