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Harleys, ballestas y semillas de soja

No suelo recibir muchos correos privados en la dirección de contacto de este blog. Alguna petición de intercambio de enlaces, alguna pregunta en relación a los comentarios de mercado… en resumen, un par de ellos a la semana. Casualmente -o quizás no tanto-, hoy me he encontrado con 2 correos con la misma pregunta: si deberían vender lo que les queda y olvidarse de este casino. Y es que con las caídas de hoy, y las que nos tocará ver mañana tras el nefasto cierre de esta noche en Wall Street, hasta el vecino del quinto ya está convencido de que esto no es un simple mercado bajista, sino un crash en toda regla. De los que se ven pocos en la vida. Dada la coyuntura, me he decido a escribir una pequeña reflexión sobre el asunto a estas horas intempestivas. Espero que también sirva de respuesta a dichos e-mails.

El panorama está feo, muy feo. Echando un vistazo a la acción de precios de esta semana, no se ve ninguna confirmación de posible suelo y los gráficos nos dicen que tenemos que estar vendidos en todas las acciones e índices que podamos. Más de una vez habréis oído eso de que no hay que esperar a que el mercado nos de la razón, sino escucharle para ver a dónde quiere ir él. Pues bien, ahora mismo el mercado nos está diciendo que cojamos todas nuestras cosas y salgamos corriendo para salvar nuestras vidas. La mayoría de empresas del mundo están al borde de la bancarrota, y esta crisis se las va acabar llevando por delante. Y no sólo a ellas, sino también a nosotros, a nuestros ahorros, a nuestro trabajo, a nuestro futuro, y a todo de lo que hoy disfrutamos.

El que de verdad se crea lo que acabo de decir, puede vender todo mañana a primera hora y comprarse una Harley Davidson, una ballesta y unas semillas de soja. Todas las precauciones son pocas para el gran apocalipsis. Por el contrario, el que piense que tarde o temprano vamos a salir de ésta, que aguante sus acciones. Si no se vendió hace tiempo, ya es demasiado tarde. A algunas personas les es casi imposible aguantar el sufrimiento diario de ver como los ahorros conseguidos con el sudor de su frente se evaporan en gráficos de tono rojizo. Pues bien, a esos les recomiendo que se olviden de sus acciones, que pasen más tiempo con sus amigos, o con la familia, y que no vuelvan a mirar su cartera hasta dentro de 5 años. Para los que tengan más estómago, pronto será el momento de ir ojeando acciones para comprar. No hay prisa ninguna, pues de un crash no se sale en 4 días, pero ya hay multitud de empresas que siendo mucho más fuertes y ganando más que hace 5 años, se pueden comprar a precios mucho más bajos. Por supuesto, a estos precios no hay excusa para no comprar compañías sólidas y -muy importante- con poca deuda.

¿No sería mejor esperar a que el mercado haga suelo y empiece a recuperar? Sin duda. Pero el que no supo vender cuando todo esto se vino abajo, que no espere ser capaz de comprar cuando empiece a ir para arriba.

Relacionada: http://bolsaovejuna.com/de-compras-sin-suelo.html

1 comment to Harleys, ballestas y semillas de soja

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