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La crisis de los diamantes en Congo

buscando-diamantesDespués de pasarse el día entero cavando en un extremo de la mayor mina de diamantes de la República Democrática de Congo, Mike Mukadji se apresura a volver a su casa -donde lo esperan su esposa embarazada y la pequeña hija de ambos- por temor a encontrarse con los hombres armados a los que se llama “suicidas”.

Con la caída del precio de los diamantes en el transcurso del último año, los gángsters han perdido su principal fuente de ingresos, el dinero que les cobraban a los mineros a cambio de su presunta protección. Los criminales, a los que se llama suicidas por su propensión a enfrentarse con la policía en tiroteos, recurren ahora al robo. Su blanco son los trabajadores de Mbuji Mayi, la capital de la provincia oriental de Kasai y centro de la minería de diamantes del país.

“No vacilan en matar”, dijo Mukadji, de 29 años, mientras caía la tarde sobre los centenares de mineros que se dirigían a sus casas comiendo maníes y maíz asado. Gana unos 1.000 francos (sobre un euro y medio) por día.

Entre los suicidas, muchos de los cuales están armados con rifles AK-47, hay muchos desertores del ejército y la policía, dijo Dieudonne Tshimpidimbua, coordinador de la organización local de derechos humanos Groupe d’Appui aux Exploitants des Ressources Naturelles. La recesión global ha reducido un 70 por ciento los precios de los productores de la región en los últimos ocho meses, por lo que los suicidas han comenzado a irrumpir en casas para robar a punta de pistola, amenazando a los pequeños buscadores que constituyen más del 90 por ciento d la industria de diamantes de US$365 millones de Congo.

“Acosan a la población”, dijo el jefe de policía provincial, el general Philemon Patience Mushidi, cuya fuerza dio muerte a dos “suicidas” en un enfrentamiento que tuvo lugar el mes pasado. “Eso es lo que la crisis ha traído a nuestra provincia. Los enfrentamientos con armas de fuego son frecuentes. Es como una guerra. Antes la ciudad era mássegura”. La policía de Mbuji Mayi formó patrullas conjuntas con el ejército a los efectos de luchar contra los suicidas, dijo Mushidi en una entrevista realizada en su oficina con aire acondicionado ubicada en el centro de Mbuji Mayi. “Si el precio de los diamantes no sube, el crimen aumentará aún más”, dijo.

De Beers, la compañía de diamantes más grande del mundo, y BHP Billiton, la principal empresa minera del mundo, han suspendido los proyectos de exploración en Kasai. De Beers redujo la producción un 91 por ciento en el primer trimestre. La Société Minière de Bakwanga, o Miba, que es 20 por ciento propiedad de Mwana Africa Plc y 80 por ciento del estado de Congo, interrumpió la producción el 18 de noviembre por primera vez en más de 100 años.

Los diamantes cotizan tan bajo en Mbuji Mayi en los últimos tiempos, que se les ha dado el apodo de “ondja”, que en la lengua local chiluba, significa algo de mala calidad que casi no tiene valor. El precio del quilate ha caído a unos US$150, cuando hace un año estaba a US$500. La producción de diamantes es el motor de la economía de Mbuji Mayi, que no estaba habitada hasta que comenzó la minería hace un siglo. Alrededor de las tres cuartas partes de las firmas internacionales compradoras de diamantes de la ciudad cerraron sus puertas.

La crisis ha tenido un impacto terrible en la ciudad. Ha detenido todo. Puesto que los diamantes eran el motor de la vida, ésta se ha vuelto insostenible. Congo es el quinto productor de África después de Botswana, Sudáfrica, Angola y Namibia. La crisis económica ha reducido la demanda de la mayor parte de las materias primas, lo que interrumpió los planes del presidente Joseph Kabila de reconstruir un país de las dimensiones de Europa occidental que ha sufrido dos guerras civiles desde 1996 y una constante violencia en la zona oriental.

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