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Cobertura, farol… ¿o crisis?

R.L. /elEconomista.es 16:51 - 31/08/2007

Por si no hubiera suficientes páginas escritas sobre la crisis hipotecaria, parece que las denominadas “Bin Laden Option Trades” empiezan a saltar de los blogs y medios minoritarios hasta medios más grandes, tal y como publicó elEconomista.es. El último en sumarse ha sido la página TheStreet.com, fundada por el peculiar periodista y ex-broker Jim Cramer, que realiza un reportaje de cuatro páginas sobre las “inusuales” operaciones en el mercado de futuros.

En los últimos días, en las mesas de los traders de futuros ha habido diversas operaciones de gran magnitud que a primera vista parecen suicidas, con fuertes apuestas por caídas especialmente. También hace poco la CNBC se hacía eco de algunas de éstas operaciones.

Sin embargo, algunas de estas operaciones podrían ser, ingeniería financiera mediante, una manera de obtener financiación en un momento donde la liquidez es el mayor problema del mercado. Pero la explicación más posible es que algún hedge fund se encuentre en dificultades y este buscando minimizar las pérdidas o busque cubrirse de lo que pueda caer.

Muchas apuestas bajistas

Pero parece más plausible que las operaciones no sean más apuestas bajistas de algunos inversores. Por ejemplo, los pasados 14 y 15 de agosto, un inversor anónimo compró opciones put (de venta) sobre el DJ Eurostoxx 50 (índice que reúne a blue-chips europeos) apostando a que este índice caería por debajo de los 2.800 puntos para final de septiembre, según publicó Financial News Online. Con ellas, cubría una posición de 6.900 millones de euros y este índice estaba por encima de los 3.650 puntos, es decir, más de un 30% por encima.

Aparte de esta operación, unos días después, en los mercados se apuntan a otras dos operaciones de este tipo, si bien de menor cuantía. En la primera se habrían puesto a la venta otros 65.000 contratos put a 750 dólares sobre el índice SPX para el 21 de septiembre, operación que se habría realizado en varias fases y que supone que alguien controla 6,5 millones de títulos con un valor de 4.500 millones de dólares. Además, otro inversor anónimo habría estado vendiendo opciones sobre todos los strikes del SPX, con lo que lograría conseguir liquidez sin presionar el mercado a la baja.

¿Por qué “Bin Laden Trade”?

Se le está denominando este tipo de movimientos en el”Bin Laden Trade”, por su similitud con lo que ocurrió con las fuertes transacciones de opciones sobre United Airlines y American Airlines los días previos al 11-S. Y por ello, los más agoreros de la red ya hablan de otro posible ataque terrorista a gran escala o de un posible colapso de China, que podría tener una gran exposición al mercado subprime.

También en España

El mercado de derivados en España también ha vivido un aluvión de órdenes bajistas durante las últimas semanas. Así, Adrián Juliá, director de productos listados de Société Générale, reconocía ayer que “un cliente extranjero ha comprado durante los últimos días puts sobre el Ibex en grandes cantidades”.

Aún así, como en los anteriores casos es imposible discernir si se trata de una clara apuesta por una gran caída del mercado o tan sólo para mantener posiciones alcistas a salvo. “Pueden ser simples posiciones de cobertura ante posibles sustos que se vivan en septiembre”, señaló el director de productos listados.


Especular con divisas

En los comentarios del último post un lector preguntaba cuáles son las divisas con mayor potencial. La respuesta fue que los movimientos de éstas son bastante impredecibles, o expresado por Gurús Mundi, “la especulación en divisas es la madre de todas las especulaciones”. Esto no significa que no se pueda ganar dinero con ellas, sino que hacerlo no es tan fácil como los trileros de los chiringuitos forex que pululan por los foros financieros nos quieren hacer ver.

Valga como ejemplo que hace apenas unos años el euro se cotizaba a 82 centavos de dólar mientras que ahora vale 137 centavos, un movimiento cercano al 70%. ¿Cómo es posible que el valor relativo de las 2 monedas más importantes del mundo cambie casi un 70% en tan sólo unos años? Pues esto se debe a que las divisas carecen de un “benchmark” o punto de referencia, lo que propicia que se muevan casi exclusivamente por el sentimiento del mercado.

La teoría del PPP (purchasing price parity) es uno de los intentos de fijar un punto de referencia. Según esta teoría, las divisas deberían tender hacia un nivel donde el precio real de las cosas es el mismo en todos los países. De este modo, si los bienes y servicios son demasiado caros en un país, su divisa debería caer a largo plazo (y vice versa).

El famoso índice Big Mac, que aparece de vez en cuando en la revista The Economist, está basado en este mismo análisis. Sólo que en lugar de utilizar una cesta de bienes y servicios, utiliza la conocida hamburguesa de McDonald’s. La tabla a de la izquierda es la última elaborada (Julio del 2007). Según ella, la moneda más infravalorada es el yuan chino (-58%) y la más sobrevalorada es el franco suizo (+53%).

Este índice tiene unos cuantos problemas. El precio de un Big Mac no sólo refleja el coste del pan y la carne, si no también elementos difícilmente comerciables como los salarios o el alquiler de un local. Por tanto el índice Big Mac no tiene mucho sentido cuando se comparan países con diferente nivel de desarrollo. Además, comer un Big Mac significa cosas diferentes en distintos países (lujo o suplicio), y los difentes niveles de impuestos, competición o tarifas de importación para los componentes de esta hamburguesa no tienen por qué ser representativos de toda la economía de un país.

Por supuesto, el verdadero PPP no se basa sólo en el precio de un Big Mac. Exportaciones, importaciones, tipos de interés, desempleo, situación política, producción industrial… casi cualquier variable que se nos ocurra tiene su efecto en el PPP. El problema es que en la práctica la teoría del PPP no parece tener gran impacto en el movimiento de las divisas, seguramente debido a que la gente que vive en un pequeño apartamento de Londres no tiende a irse a vivir a un gran caserón en Australia por más que el precio de este último sea una ganga.

A falta de un punto de referencia o de teorías con mayor capacidad predictiva, sólo queda lo que hemos mencionado: el sentimiento de mercado. El mercado lleva ya un tiempo dando la espalda al dólar a pesar de los buenos datos de la economía americana y de los intereses al alza. Se supone que es más importante el déficit en la balanza comercial… pero la relativa importancia de los factores es algo bastante subjetivo.

En conclusión, no es que piense que se deban dejar a un lado las divisas, pues ocasionalmente si aparecen buenas oportunidades en este mercado, pero creo que lo más sensato es operar sólo cuando se está muy seguro de hacia dónde va a ir el mercado. Es más, incluso cuando se aprecian casi todos los fundamentales de cara, lo mejor es dejarse de heroicidades y esperar a que cambie la tendencia, pues como estamos viendo con el yen, el mercado suele ir bastante más lejos que lo que los expertos y el sentido común pronostican.

Por último, dejo las últimas tablas sobre divisas y tipos de interés publicadas por Dinero Quince, la división Consejos de inversión de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios). No son las tablas de la ley divina, pero si pueden resultar una buena referencia para el inversor que se encuentre un poco perdido.


Análisis Técnico

Los analistas técnicos son en mi opinión los astrólogos del mercado. Salen de vez en cuando en los periódicos y ocasionalmente en la televisión, pero donde realmente son los reyes es en internet. Unos suenan mejor y otros peor, unos lo hacen gratis y otros cobran 30 euros. A mi a veces me gusta entretenerme leyendo a los que suenan bien y lo hacen gratis, pero en cuestión de credibilidad salen todos muy mal parados: les doy entre muy poca y nula.

Los chartistas creen que se pueden establecer determinados patrones en los gráficos, y por lo tanto predecir futuros movimientos del precio. Cogen el gráfico, dibujan unas cuantas líneas por aquí y por allá, conectan máximos y mínimos, echan un vistazo al volumen y ya tienen el análisis hecho aunque no tengan ni idea sobre el mercado en el que vayan a operar. Es lo bonito del chartismo, no hay necesidad ninguna de echar un ojo a los fundamentales.

Cada analista técnico tiene su propia variación del método, su propio “sistema”, normalmente basado en la creencia de algún gurú de hace años, o también en su propia apreciación del histórico de los mercados (es una pena que la mayoría de estas pautas formadas en el pasado tuvieran lugar de manera accidental, y no suelan cumplirse en el futuro). Además, usan una jerga que parece la mar de científica, algo que siempre ayuda a convencer. Resistencias, soportes, hombros, ondas, bandas, medias móviles, consolidaciones, estocásticos, SARs, RSIs, pivots… un sin fin de términos que transmiten al no iniciado la profundidad y complejidad del sistema.

En mi cruzada para no perder dinero en bolsa me he encontrado una y otra vez con esta metodología, pero el análisis técnico nunca ha pasado de ser una mera distracción en mi historial como inversor. No voy a mentir, de vez en cuando me gusta echar un ojo a los gráficos en cuanto me parecen interesantes para tener una idea sobre hacia dónde se mueve el mercado, y sobre cómo reacciona ante determinados sucesos imprevistos. Pero a partir de ahí, hay 3 cosas que tengo bastante claras:

La primera es que las enseñanzas del análisis técnico han sido descartadas por la ciencia económica, que precisamente se dedica a buscar teorías del comportamiento económico humano. La segunda es que el análisis técnico no tiene una base matemática sólida, es más, la mayoría de los analistas técnicos que conozco batallan con un nivel matemático bastante precario. La tercera, y sin duda la más reveladora, es que no conozco ni he oído sobre ningún analista técnico que esté triunfando por la City, y no será porque no hay bonuses millonarios para aquel que demuestre su capacidad. Eso sí, no pierdo la esperanza de que tarde o temprano encontraré a alguno por simple probabilidad.

El único valor que le doy al análisis técnico es que al tener tantos adeptos se haya convertido en una profecía que se autoalimenta, una mentira repetida muchas veces. Si todo el mundo espera que un valor rebote en los 37.42 euros por vete a saber que rayita pasa por allí, es probable que lo acabe haciendo puesto que todos comprarán a ese precio para pillar el comentado rebote. Al que le queden ganas de probar suerte le recomiendo “Análisis Técnico de los Mercados Financieros”, de John J. Murphy.

Para mi el análisis técnico seguirá siendo creencia, azar, fe, suposiciones o como se quiera llamar. Un pasatiempo al que puede acceder todo el mundo con un buen libro y un software relativamente moderno, aunque luego cada uno vea lo que quiere ver. Por cierto, el jueguecito genera un mar de comisiones con sus continuas entradas y salidas… y me han dicho que hay empresas que viven de eso.